
Confesiones de una detestadora de lencería, edición de San Valentín
La lujuria está en el aire, el Día de San Valentín se acerca y es hora de ponerse juguetona. Quizás sola, quizás con una o tres llamas, quizás con el esposo de tres décadas. Pero ¿debemos celebrarlo atados, con ganas y con la tensión?
Así que les pedimos su opinión sincera sobre la lencería tradicional. Parece que es hora de probar algo un poco más cómodo.



